Gran Café 1919, Puerto de Pollensa, 4 de enero de 2017

Mis tonterías,

Que hallen un viejo documento con una firma de Miguel de Cervantes en un Archivo de Valencia es curioso.

Pero mucho más curioso es que la firma del manco de Lepanto no autentifique una Novela Ejemplar desaparecida tras una terrible tormenta tras una espantosa borrasca tras una desagradable gota fria sino que aparezca en una declaración efectuada por el padre literario de Alonso Quijano ante la Justicia Criminal de Valencia.

It´s absolutly amazing!.

Queridos míos, la historia posee los tres ingredientes necesarios para fascinar a Mi Kitsch Kitchen: amores feos,idilios imposibles y pasiones destructivas.

Y encima los protagonistas son mallorquines.

04-01-2017

¡Atención!

Miguel de Cervantes y Saavedra, el autor del Quijote, el colega de Sancho Panza, el loco enamorado de Dulcinea, es interrogado el 8 de noviembre de 1580 por la justicia valenciana sobre la desaparición de un pescador en las costas de Argel.

El embrollo comienza cuando desaparece otro clon de Michael Fassbender en Valencia, un tal Jeroni Planelles. Un tipo que jamás lee un libro, ni siquiera este blog, y mantiene una pasión destructiva con la “amiga especial” de un mercader mallorquín.

En este punto de la historia es importante comprender que los valencianos son gente desconfiada con aquellos que viven fuera de su charco, por ese motivo sospechan que a su paisano le asesinan y descuartizan cuatro amigos mallorquines del mercader mallorquín (El típico lío de faldas extra comunitario con mogollón de cuernos).

El juez de primera instancia que instruye el proceso rápidamente encarcela a los cuatro supuestos asesinos, a pesar de que circulan rumores de que el joven pescador no es asesinado y consigue huir y permanecer en paradero desconocido.

Todo es muy raro, raro, raro.

De la noche a la mañana, en un plis plas, se forman dos bandos (algo que fascina a los españoles, lo de formar dos bandos, digo).

Anyway, por un lado está el bando de los mercaderes mallorquines, los colegas que creen en la inocencia de los cuatro acusados y los ayudan.

Y por otro lado el bando de los vecinos de Valencia, convencidos de que los mallorquines son culpables y apoyan al padre del pescador artífice de la denuncia.

Mientras tanto los rumores siguen acumulandose por las calles y silbando de BOCA en BOCA que Planelles está vivo y cautivo en Argel.

Ahora aparece en escena Miguel de Cervantes, ese tío que lucha en la batalla de Lepanto ¡Sí, hombre! el que acaba inutil del brazo izquierdo y pasa cinco años en una cárcel turca…Hasta que el padre Trinitario Fray Juan Gil le libera y devuelve a España en un barco “de esos muy grandes y antiguos” que desembarcan por Denia.

Cuando Cervantes pisa tierra firme se va directo al Convento de los Trinitarios para meditar un poco y esperar que pongan en orden sus papeles, que es cuando los comerciantes mallorquines le solicitan que les eche una mano para resolver, de una vez por todas, el entuerto del pescador desaparecido.

Of course, el ilustre caballero no duda en ayudar a los mallorquines.

El juez instructor realiza dos preguntas a Cervantes: que si había visto en Argel entre septiembre y octubre a Jeroni Planelles y que si había conocido una declaración de más de veinte personas testificando que Planelles estaba vivo y en Argel.

Cervantes declara que al tal Planelles no lo conoce de nada pero que estando en Argel “tierra de enemigos de la Santa Fe Católica y de Su Majestad” un mercader valenciano llamado Exarch le cuenta “un caso muy extraño”:

El del marinero desaparecido.

Y que estando un día en casa de Fray Juan Gil observa a un grupo de personas escribiendo sobre una mesa, y que al acercarse a preguntar que hacen, le contestan que redactar un testimonio de que Planelles está vivo, que van a entregar a Benedetto Pito, un mercader genovés que reside en Valencia, que va a salir en seguida con su barco hacia esa ciudad.

El tal Benedetto Pito no entrega la carta a la justicia valenciana jamás. Mi Kitsch Kitchen ignora el porqué.

Cervantes explica que un día ve en Argel, junto a una escalera de caracol, a un joven con “los morros algo grandes” que alguien dice es Planelles.

La historia termina un día de abril de 1581 cuando Planelles aparece vivo en Valencia y el juez libera a los cuatro mallorquines y condena a un falso testigo al exilio y escarnio público.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

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-Aú! ¡Vamos! ¡Espera un poco!  ¿Y qué fue de la “amiga especial” del mercader mallorquín?

-Pues no lo sé… Imagino que la tía lloró un poco, aunque no demasiado, y se buscó a otro pescador, un genovés.

-¿Y el mercader mallorquín?

-Imagino que ese palmó enseguida, del disgusto, pienso, era bastante viejito, dejando de heredera universal a la “amiga especial”.

-¿Y los cuatro mallorquines acusados de asesinar al joven pescador?

-Esos embarcaron rumbo a Mallorca en el primer barco de la Transmediterránea donde encontraron pasaje. Y puede que desembarcasen en Ibiza para celebrar el fin de la fiesta, y que acabaran por San Antonio, y enrolados en una comuna hippie, probablemente.

-¿Y el otro clon de Michael Fassbinder, el joven pescador?

Ese aún continua haciendo de las suyas, es decir, enamorando a las tontas. Aunque el tío no ha vuelto a desaparecer sin avisar, imagino.

  

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