Colega, el expresionismo abstracto sigue en boga

MI KITSCH KITCHEN, Palma 18 de enero de 2018

Mis tonterías,

 

–Mis amigos, tengo cuatro, uno, dos, tres y cuatro–explica el editor esta mañana mientras cuenta a sus amigos con los dedos de la mano–saben que soy un fan incondicional del Caravaggio, las pelis de Star Trek y las palmeras de chocolate negro tamaño king size. A ver, colega–dice mirando fijamente al exorcista que está sentado en un taburete naranja bebiendo un zumo de piña con una pajita roja–¿A quien no le mola de vez en cuando descontrolar y elaborar un gusto desmedido por algo o por alguien? Batuadei! ¿A ti no te mola? ¡No fastidies!–exclama asombrado mientras saca un termómetro del cajón de la mesa –¿Tienes la gripe? Entonces ¿Qué narices te pasa? ¿Eres un santo? ¿En serio? ¿De los que pintó Miguel Ángel o de los que dibujó Rafael?

Querido lector,

Alcohol, tabaco, drogas, pastillas de colores, carbohidratos, cafeína, dulces.. a long time ago una chavala que vivía en Nueva York tuvo tres grandes pasiones: el dinero, los hombres y el arte contemporáneo. Recuerdo que cuando tropezabas con ella en alguna fiesta y le preguntabas el número de maridos que había tenido siempre contestaba: ¿Míos o de otras? 

Colega, a estas alturas del partido es innegable que Peggy Guggenheim es al Expresionismo Abstracto lo que la familia Kardashian a los Reality Shows o las Campos a tele 5.

Verás, cuando Peggy abrió en 1941 Art of this Century en pleno corazón de Manhattan, Frederick Kiesler fue el arquitecto encargado de diseñar el interior de la galería: paredes de madera curvas, espacios oscuros intermitentes y velas azules con el sonido de fondo de un tren en marcha. Of course, tienes razón, la atmósfera creada en esa galería parecía más la de un parque de atracciones que la de una galería de arte pero puedo asegurarte que Peggy consiguió que los neoyorquinos fliparan en colores.

Ese espacio concentró toda la rabiosa actualidad de Manhattan y diseñó la Escuela de Nueva York, ya sabes, Jackson Pollock, Mark Rothko, Willian Baziotes, Ahsile Gorky, Barnett Newman, Hans Hoffmann, Lee Krasner, Philip Guston, Clifford Still, Willen De Kooning, Sam Francis, Mark Tobey, Robert Motherwell, Frank Kline, Adolph Gottlieb, Richard Diebenkorn, David Smith y Esteban Vicente.

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Tide Marks de Prudencio Irazábal. Vista general-Galería Pelaires

El expresionismo abstracto americano transcurrió paralelo a los años posteriores a la II Guerra Mundial, es decir, el período que va de 1939-1945. Y aunque Peggy Guggenheim lo incendió con su mecha nada hubiera sido posible sin el desastre de la bolsa de Wall Street del 29 y el apoyo del presidente norteamericano Roosevelt y el Federal Art Project para que los artistas pudieran vivir de la pintura. Sin embargo, a los cotillas del arte les mola explicar que los precedentes hay que buscarlos en la abstracción de Kandisnky, la transformación de la realidad de Kokoschka, las técnicas de impacto de Nolde y Rouault y la nueva abstracción de las técnicas del automatismo de los surrealistas.

Colega, ni caso, en serio ¡Todo eso es un rollo patatero! Que no hay cosa mejor que sufrir una crisis espiritual tremenda para desarrollar una creatividad enorme. Aunque tampoco deberíamos olvidar que cuando estalló la II Guerra Mundial la persecución del partido Nazi a las vanguardias históricas provocó el exilio de muchos colegas europeos a los EE.UU, pintores como Yves Tanguy, Roberto Matta, Max Ernest, André Breton, Marcel Duchamp, Marc Chagall, Wifredo Lam, Hans Hoffman, Albers, Piet Mondrian, Man Ray o Fernand Leger acabaron dando clases en las principales escuelas de Arte de los Estados Unidos.

Fue una pena ¡Qué le vamos a hacer! Pero los años 40 del siglo XX supusieron el cierre definitivo de las Vanguardias europeas y que Nueva York tomara el relevo de París como epicentro del arte moderno. Un nuevo grupo de pintores emergió de la esfera cultural de Manhattan y empezó a vaciar sus mente de prejuicios pasados para crear una pintura más espontánea, libre y subjetiva: el Expresionismo Abstracto.

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Seascapes de Jaime Sicilia Fernandez Shaw. Galería ABA ART LAB

P.D: Esta semana el editor de MI KITSCH KITCHEN recomienda a sus seguidores visitar dos exposiciones en la ciudad de Palma. Nuestro colega comenta que ambas son un buen ejemplo para conseguir entender el Expresionista Abstracto en el arte: Seascapes de Jaime Sicilia Fernández-Shaw en la galería ABA ART LAB Tide Mark de Prudencio Irazábal en la galería Pelaires.

Jaime Sicilia Fernández-Shaw es un arquitecto madrileño que expone en ABA paisajes marinos, tablas de madera y pinturas acrílicas mezcladas con pigmentos puros. Una elegante muestra de los Color Field Painting.

Prudencio Irazábal aterriza en la galería mallorquina con amplios campos de color cromáticos y mogollón de luz blanca. Una deslumbrante muestra de abstracción pura.

Colega ¡Anímate! No seas vago y vete a echarles un vistazo, no te arrepentirás–dice el editor guiñando el ojo al exorcista mientras sale de la cocina con la Canon Mark IV colgada del hombro.

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2 respuestas a “Colega, el expresionismo abstracto sigue en boga

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